Según la firma internacional Condiciones Laborales Extranjeras, Oslo es la segunda capital más costosa del mundo después de Tokyo y la cuarta en nivel de costos básicos de sustento según la entidad Inteligencia Economista.

Es paradójico pensar que se le atribuye a dos hijos de Nidaros con los nombres Snorre y Øystein el desarrollo de técnicas interpretativas punzantes que darían inicio a un fenómeno que constituye el producto de exportación líder en Noruega hasta la fecha.

Siendo Trondheim un lugar idílico con naturaleza prístina y vastos bosques con fuentes de agua cristalina, curada por el hielo boreal, ha contagiado a un país entero que celebra un evento anual de música extrema en su capital: el Festival Inferno.

El cartel que ha logrado reunir para su decimoctava versión es simplemente colosal y afianza el compromiso con el movimiento de Oslo reconocido y aclamado por los conocedores locales y extranjeros.

En la ciudad que ostenta el parque con quizá la colección más grande de estatuas humanas en exposición permanente y auspicia la ceremonia de entrega los premios Nobel de paz tiembla la tierra con la crudeza y pesadez de las expresiones musicales más extremas y aplastantes con el apoyo de Music Norway, los agentes de promoción de cultura de la municipalidad de Oslo y desde luego cada uno de los espectadores que fervientemente asisten a este acontecimiento periódicamente.

La primera jornada de esta gran fiesta arrancó con el género que constituye el foco de interés del evento. Gratamente nos sorprendió ver que dos mujeres teclistas conforman parte de la orquestación de Odium. Su semblante principal sigue siendo Tony, que desde mediamos de los años 90 ha hecho parte de la gran ola de producción noruega de metal oscuro de exportación.

De inmediato Naglfar siguió oreando el viento de nostalgia noventera con mucha más presencia escénica. El señor Olivius demostró que el black sueco de Vestrobotnia también figura aun en el panorama con manifiestos que los lanzaron al reconocimiento más allá de Escandinavia como ‘Blades’ y temas que los reposicionaron en la segunda mitad de la década 2k como ‘Mirrors of my Soul’.

Mientras los sonidos elongados hacían vibrar la tarima de John Dee con, dos grandes cruces iluminadas adornaban el régimen negro que continuaba en la ventana artística principal de la sala de conciertos Rockefeller. En esta ocasión, alias Heljarmadr, Ahriman, Jalooma y Chaq protagonizaron una descarga ininterrumpida de lobreguez tenebrario.

Los momentos clave fueron la temprana interpretación en tercer lugar del punto de referencia icónico ‘Vobiscum Satanas’, seguido de lo que sería el equivalente a una pausa baladista durante ‘As I ascend’, y la prioridad que le dieron los cortes ‘As One We Shall Conquer y ‘Where Shadows forever reign’ de 2016.

Aunque difieren en gran medida con los géneros más sombrío y lóbregos que predominaron durante el festival, una de las merecidas cabezas de cartel fue el cuarteto Norteamericano, cuyas banderas han ondeado desde el ’88. La piedra angular que representó el trabajo ‘Cause of Death’ ocupó la franja de la cuarta canción y ‘Slowly we rot’ cerró la tanda de forma magistral.

La vociferación miamense de John, a sus 50 años, no tuvo nada que envidiarle a su competencia más joven. Los trucos guitarrísticos de trémolo de Trevor compensaron la relativa inseguridad de Kenny; y sin lugar a dudas, el currículo de Terry Butler ha hablado por sí sólo durante las últimas 2 décadas dejando claro que el paisaje sonoro en conjunto hace más que la mera suma de sus componentes. ¡Increíble la conexión con el público sin dejar desviar la atención en lo más breve!

Como gran falla de medida consideramos que Necrophobic no haya participado de la palestra principal, puesto que la robustez y energía que transmiten son únicas en su clase. El regreso de la aspereza vocal de Strokirk hace 4 años definitivamente le devuelve la credibilidad a la propuesta. Lamentamos decir que cortes como ‘Mark of the Necrogram’ y ‘Pesta’ serían difíciles de concebir propagando el mismo sustento con Joakim o Kristoffer.

La identidad tanto sonora como visual de estos suecos madura cada vez que pasan los años con seguridad y fiablemente les auguran peldaños más avanzados en su recorrido. El equilibro de ritmos pegajosos y pasajes vocales fáciles de seguir parece ser la fórmula en común para los éxitos ‘The Nocturnal Silence y Revelation 666’.

Espera nuestra próxima entrega con  detalles de Auðn, Mephorash, Origin, Fleshgod Apocalypse, Emperor.

Enviado especial de El Santuario del Rock: Rex.

A Rex.
Ficha general
Reseña Inferno Metal Festival 2018 en Oslo, Noruega
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Reseña Inferno Metal Festival 2018 en Oslo, Noruega
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Siendo Trondheim un lugar idílico con naturaleza prístina y vastos bosques con fuentes de agua cristalina, curada por el hielo boreal, ha contagiado a un país entero que celebra un evento anual de música extrema en su capital: el Inferno Metal Festival Norway.
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