A poco menos de un mes de lo que será la primera edición en Colombia de uno de los festivales de Metal más exitosos en América, muchas expectativas se ciernen respecto a lo que traerá consigo.

Más allá de tener uno de los carteles internacionales más fuertes (en un evento pago) que hayamos visto en estas tierras, de manejar una marca reconocida y de llevar la promesa de tal vez hacer de él una tradición anual, el Knotfest Colombia 2018 se presenta como una oportunidad única de establecer a Colombia como un mercado fluido para el Metal y el Rock.

Si bien el circuito de festivales nacionales, Rock al Parque, Manizales Grita Rock, Altavoz entre otros, nos han dado la oportunidad de presenciar actos internacionales de gran envergadura; triste y no voluntariamente a través de los años han generado un imaginario negativo respecto a la cultura del rock que ha ido acrecentándose.

Estamos hablando de la relación de la cultura del Rock con la gratuidad, uno de los más dañinos problemas, y por qué no decirlo, el mayor que tenemos con las diferentes subculturas urbanas en nuestro país, un cáncer parsimonioso que afortunadamente aún no hace metástasis.

Ver tan magnos eventos entre comillas “gratis” por que igual se están realizando con dinero de nuestros impuestos, genera un ambiente de expectativa respecto a futuros carteles y un falso sentimiento de pertenencia hacia la curaduría del festival. Discusiones acaloradas se generan tanto en redes sociales como en bares y cafés en donde se dan a conocer posiciones y opiniones respecto a porqué una edición del festival es mejor que la otra, qué bandas se deberían traer, y en qué frecuencia o fechas deberían de hacerse dichos festivales, cuando en realidad el público no tiene ni voz ni voto tanto con los carteles internacionales como nacionales en estos festivales gratuitos.

También comparaciones odiosas con los festivales europeos y norteamericanos que El Santuario del Rock ha cubierto, no se hacen esperar, sin tener en cuenta que estas comparaciones son irracionales ya que se están haciendo con eventos pagos y no con gratuitos.

Esta efervescencia sin embargo se disuelve tanto a la hora de apoyar el metal nacional en eventos locales o comprando material nacional (camisetas, discos, etc.), como al momento de apoyar a los empresarios que se arriesgan trayendo actos internacionales que en muy pocas ocasiones logran un sold out.

Todo este ambiente en ebullición viene y va con los festivales gratuitos, se hace humo y desaparece hasta el próximo evento gratuito, en lugar de condensarse y volverse una realidad palpada que haga de nuestra escena una de las más fuertes de Latinoamérica a la par de Brasil Chile y Argentina como debería de ser.

Para resumirlo, esta gratuidad relacionada al mercado del Rock ha generado:
  • Dependencia hacia los espacios gratuitos de Rock como únicas banderas para mostrar el apoyo a la cultura del Rock
  • Inasistencia a eventos pagos de determinadas bandas al tener la posible oportunidad de tenerlas en alguno de los festivales gratuitos o al ya haberlas visto en estos.
  • La creencia falsa de que el único apoyo necesario para el Rock en el país es acrecentar los números de asistencia en dichos festivales para hacerlos notar, en vez de desarrollar una verdadero relación o ciclo de apropiación/consumo con las bandas vistas
  • No generar un sentido de pertenencia y un apoyo verdadero con el Rock nacional al dejar los deberes simplemente para los eventos gratuitos.

 

Sin desmeritar los esfuerzos de los bondadosos empresarios Carlos Oñoro con Metal Millenium, Alfonso Pinzón con el Festival del Diablo, Daniel Paz, German Andrade, Will Rubio ó Andrés Arce con la activa generación de conciertos con buen contenido nacional como internacional y demás nombres que se nos escapan en este momento, la oportunidad que trae Páramo con la presencia del Knotfest Colombia es única al poner los ojos de Latinoamérica y el mundo sobre nuestro suelo en expectativa a lo que vaya a darse y determinará con fuerza lo que va a suceder en años venideros en nuestra escena nacional.

Si bien el cartel no es dantesco como las previas versiones norteamericanas del festival, es un primer paso y una gran oportunidad para mostrar nuestra voluntad de cambiar esta mentalidad que se tiene con el Rock en el país, de hacer real tanta habladuría con la que nos llenamos las bocas y el ego diciendo que nuestra música es mejor que el resto, de que nadie hace mas ruido que nosotros y que más que un estilo de música es un estilo de vida.

Amanecerá y veremos si podemos cumplir este destino prometido de la mano de los dioses del Metal… no sean tacaños y aporten su granito de arena.

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Camilo Moreno
Ficha general
Por que el Knotfest es una oportunidad única para el Metal en Colombia
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Por que el Knotfest es una oportunidad única para el Metal en Colombia
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A poco menos de un mes de lo que será la primera edición en Colombia de uno de los festivales de Metal más exitosos en América, muchas expectativas se ciernen respecto a lo que traerá consigo.
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