Hardwired…to Self-Destruct

Metallica
Blackened Recordings – (18 noviembre 2016)

“Quería lograr una mezcla entre el ‘Kill ‘Em All’ y el ‘Black Album” declaraba James Hetfield recientemente en cuanto a la dirección de “Hardwired…to Self-Destruct”.

Décimo disco para The Four Horsemen y posiblemente el más esperado en toda su carrera puesto que la banda tardo ni más ni menos que ocho años desde “Death Magnetic” marcando para muchos un regreso al sonido más clásico del grupo aunque la polémica se regara por todo el universo musical gracias a problemas de este en términos de mezcla y mastering, totalmente saturados y sin dinámica, algo imperdonable para una banda de grandes ligas.

Grabado en secreto y por sorpresa los californianos lanzaron su primer single “Hardwired” mostrando el lado más agresivo de su sonido en una canción corta y directa como en sus primeras horas, una vez más abriendo la puerta de un posible regreso a sus raíces; el segundo single “Moth Into Flame” seguía mostrando ese lado clásico más cercano de “Ride The Lithing” con un aire moderno que muchas bandas influenciadas por Metallica han venido haciendo en los últimos quince años; luego un tercer adelanto “Atlas, Rise!” seguía por el mismo camino casi que convenciéndonos de que habían decidido volver a hacer un disco más cercano al de sus primeras cuatro obras.

Llego el día viernes 18 de noviembre “Hardwired…to Self-Destruct” se ponía a la venta en formato álbum doble, desde los primeros segundos la mezcla de batería se resalta no por la excelente ejecución sino por lo presente que está por encima del resto de instrumentos, especialmente el redoblante y el bombo haciendo que la escucha sea tediosa ya que como todos sabemos las facultades de ejecución de Lars Ulrich son más que limitadas actualmente, y ese es el primer fallo que ocurre en la mayoría del álbum, el cual contiene una buena cantidad de riffs interesantes que se ven opacados por la pobreza de la batería de Ulrich (y no estamos hablando de ejecutar ritmos complejos) la cual no sale de los mismos cortes à través de la hora y casi dieciocho minutos que dura el trabajo.

Como lo decía a principio los tres primeros singles daban un aire de que el grupo buscaba regresar a lo más alabado de toda su carrera pero como nos lo ha demostrado Metallica en los últimos veinte años, nunca hay que fiarse y esta vez tampoco se rompe la regla ya que el resto del trabajo (menos “Spit Out The Bone”) contiene canciones Rock mid tempo más enfocadas en la época de los noventa de la banda, además la evidencia de influencias es más clara como por ejemplo de Black Sabbath en “Am I Savage?” (con ese riff digno de Tony Iommi) que lamentablemente se pierde en una cantidad de arreglos, repeticiones y sucesión de riffs que no van para ningún lado, y ese es otro problema del álbum y de la producción ya que las canciones no van al grano al contrario, se embarcan en ideas que se olvidan en un abrir y cerrar de ojos puesto que carecen de personalidad o simplemente no cuentan con un refrán o coro que se te quede en la cabeza, parece que la banda tratara de sonar progresiva (por decirlo así como en viejos discos) pero sin la misma convicción y rabia de sus años mozos.

A Escuchar:
  • Spit Out The Bone
  • Moth Into Flame
  • Atlas, Rise!
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El Reverendo
3.2

Veredicto Final

Metallica siguen siendo una de las agrupaciones más importantes del Heavy Metal y aunque hoy en día sean odiados por una cantidad de auditores de la música extrema nunca dejan indiferentes, pero tristemente hay que ser honestos; Metallica únicamente vive de esos cinco primeros trabajos que marcaron la historia del Metal ya que hoy en día no asustan, “Hardwired…to Self-Destruct” es un disco que no asusta ya que no hay peligro, no hay rabia, no hay convicción y mucho menos magia!

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